No os hacéis idea de lo que nos hemos gastado este año en bombillas para las guirnaldas. Era, ponerlas, y tener que volverlas a poner. Hemos tenido que contratar un "bit" específico, encargado de cambiar las lamparitas. Y no daba a basto, ya podíais cortaros un poco. Desde los peces en el río, bebiendo, bebiendo, y volviendo a beber, no se ha visto semejante cadena de acontecimientos recurrentes: poner lamparita, poner lamparita, y volverla a poner
Cuando llegue la factura de las lamparitas, Yo, quiero estar de vacaciones.
En todo caso, espero que hayáis tenido unas buenas fiestas, y que los Reyes Magos os hayan traído latón. Casi tanto como lamparitas.



