El otro día, tenía que ir a Madrid, y se me ocurrió llevarme un 7x7 para ir entretenido. Entre "bote y bote" fui incapaz de, ya no solo abrirlo, sino de llegar al falso colocado. Casi me coge una depresión.
Afortunadamente, más tarde, ya, en tierra firme, pude comprobar que sigo siendo un "paquete", pero no tanto, y el cilindro abrió, está vez, sin problemas.
Aquellos tiempos, en los que, si es que ocurrió alguna vez, ponías un vaso de agua en el AVE, y no se movía, han debido pasar a la historía.


