Lo primero, descarté el orificio de llave lateral, pues su posición, respecto a la bisagra, me decía que no tenia nada que ver con la apertura, sino que sirve para otra cosa. Luego medí el orificio y el vástago de la cerradura, para encontrar una llave que pudiera acoplar.
Fui recortando, y tallando la llave hasta que entro en la cerradura.
Y una vez que tenia una "pre-llave" venía lo divertido: impresionar la llave, y terminar de tallarla. Recorté, recorté, recorté, y sin llave me quedé.
Segundo intento. Ya sé hasta donde no debo recortar, así que midiendo mucho (usando un tensor como "sonda") y recortando poco, al final llego a lo que puede ser una llave funcional.
¡Mierda! la llave parece salvar la guarda que noto con el tensor, además, es "extrañamente" similar a otras llaves de este chisme que he visto por internet, pero ni con la llave, ni con el tensor noto nada que muellee, ni siquiera remotamente. Algo se me está pasando...
Y, finalmente, ¡Eureka!
La llave era buena, pero el problema era otro. Tanto tiempo cerrado, y, seguramente, guardado en algún sitio húmedo, había acumulado algo de salitre entre las dos piezas, que parecían estar casi soldadas. Me explayaría en el método utilizado para separar las dos piezas, pero no quiero que a la bruja le suba la tensión
Y ahora, el interior. Un avance: me parece una pasada, todo un alarde de sencillez e ingenio, para cumplir su función.
Estos fichadores, los llevaban los serenos para que les controlasen que no se quedaban dormidos durante su turno, sino que iban haciendo un recorrido a lo largo de la noche. El funcionamiento es el siguiente:
Dentro del fichador hay un reloj de cuerda, que hace girar un disco dividido en 24 sectores, uno por cada hora del día, divididos, a su vez en 4 sectores mas, uno cada cuarto de hora. Además cada sector está dividido en 12 pistas concéntricas.
Según el sereno va realizado su ronda, en ciertos lugares, va encontrando una llave de fichar (convenientemente atada con una cadena) que introduce en la "cerradura" Lateral
La "cerradura" no es tal, sino que tan solo da acceso a una serie de levas, similares a una caja de música Estas levas, son accionadas por la llave de fichar, distinta a la de apertura, que está tallada para pulsar una sola leva cada vez.(Esta llave, no es la de fichar, pero creo que ilustra el procedimiento).
Al final de cada leva, hay una pua, que al pulsar la leva, sobresale, y perfora el disco de papel, marcando, con un orificio la hora a la que se utilizó esa concreta llave de fichar. Como hay 12 levas, hay 12 puntos de control de ronda, que quedarán marcados en el papel, en distintas pistas y sectores, según la llave de fichar utilizada, y la hora del reloj.
En la base del fichador está el eje, sobre el que se sujetan firmemente (mediante una tuerca de presión, tonterías las justas) el disco de papel, y un pequeño vástago con el que dar cuerda al reloj.El vástago es un simple cuadradillo de 2mm. Esa llave, no la tenemos, Si alguien tiene una y quisiera donarla a la causa, seguro que Talian se lo agradecería.
Finalmente, dentro de la base, está el reloj, propiamente dicho. Una preciosa maquinaria, de latón (como debe ser), en lo que parece ser una edición limitada: es el 8 de una serie de 69 unidades. Para arrojar algo de luz sobre esta última incógnita, apareció una pegatina bajo una de la tapas del fichador, indicando que el también forma parte de otra serie limitada: es la unidad 12 de un total de 76. Claro que también puede ser que el fichador se fabricara en diciembre del 76, y el reloj en agosto de 1969, pero esta es una explicación mucho menos exclusiva.
Y, por último, un detalle del pestillo: Detrás de este hay una pequeña cuchilla.Su utilidad es marcar sobre el disco cuando se abre el fichador.Un pequeño elemento disuasorio para evitar que el sereno haga trampas fabricándose una llave, y marcando, manualmente el disco, porque, cuando se abre, queda marcada la hora a la que se hizo.
Lo que yo decía, una pasada. Este aparato reúne en sí mismo todo un compendio de ingenio, tecnología, y seguridad orientadas a cumplir un fin. No quisiera yo ser sereno en aquellos lejanos años 60 y 70 (hoy tampoco), pero me ha encantado poder tocar, y aprender, como funciona este curioso, y bonito, aparato.




